Allegra y Unai
Llegaron con sus sillas de la playa, de Barbie y Spiderman, con una energía que embaucó a toda la terraza en cuestión de minutos. No pararon de divertirse durante toda la comida. Mientras, sus padres y nosotros (mi amigo y yo), hablábamos de como cambia la vida cuando tienes hijos, nos pusimos al día después de mucho tiempo sin vernos, nos reímos sin parar como si el tiempo no hubiese pasado por nosotros. Seguíamos siendo los mismos, nuestros valores, nuestra forma de ser seguía intacta y, entre historias y risas, los dos pequeños se me acercaron para pedirme unas fotos.
Me contagié enseguida, era imposible no aceptar la petición.
